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Diving in Koh Hai

lunes, 22 de febrero de 2010

Koh Hai se parece a Ko Phi Phi en que las 2 son islas, las dos tienen playa, y a las dos están en Tailandia. Pero el concepto de una y otra es completamente diferente. Ko Hai es una isla con una largisima playa, y en la playa 5 o 6 resorts. El nuestro se llamaba Ko Hai Fantasy Resort. El lugar perfecto para disfrutar de la playa y el mar.



La primera tarde alquilamos un kayak y nos fuimos hasta el islote que estaba enfrente de nuestra playa.


A la vuelta contratamos con la escuela de buceo del hotel un viaje para el dia siguiente a la isla de Koh Mook, para hacer una inmersión cerca de Emerald Cave, después de haberla visitado.

Al día siguiente me levanté nervioso porque iba a ser la primera vez que bucease desde el curso después del fallido intento de hacerlo en la Ría de Vigo en Invierno (sic). Al menos María venía en el barco ya que ella hacía snoorkel. La gran ventaja de ir con un grupo de buceo a la cueva, era que en vez de entrar en la cueva en fila con chalecos salvavidas, recorrias los 80 metros de gruta nadando completamente a oscuras siguiendo la luz de la linterna del monitor de buceo ... pero al llegar al final del tunel.....te encontrabas con el paraiso una miniplaya con palmeras incrustada en medio de la roca que es la isla. Increible. Si alguna vez has visto una película de piratas en la que se meten con una barca por una cueva para ir a dar a una playa secreta donde esconden el tesoro y el ron... esta es la playa de la película.

Al salir de la cueva volvimos a subir al barco, nos vestimos y nos tiramos al mar.


En mi grupo ibamos 4, el dive master y otros 2 buceadores.


La inmersión mereció mucho la pena. Vimos un montón de peces de mil colores, coral y hasta un caballito de mar. Y la sensación de estar de nuevo bajo el agua, eso si, con algunos problemas para mantenerme estable al principio pero muy bien una vez que conseguí calmarme y no respirar compulsivamente.

Una hora después barco y de nuevo a la isla.

Antes conté que la isla tenía una playa y 5 o 6 resorts. Pues bien, detrás de los 5 o 6 resorts solo había selva. Peeeero detrás de la selva, volvía a haber una zona con una miniplaya que nos recomendaron para hacer snoorkel. Asi que bien vestidos y protegidos (bañador, chanclas y camiseta) nos dirigimos a cruzar la jungla en busca de la miniplaya...


No sabeis la cantidad de ruiditos que se llegan a escuchar en la selva!! Pero al final lo hicimos y mientras María dormitaba al sol yo me dediqué durante más de media hora a putear a unos pobres peces payaso (nemos).


Cuando nos dimos cuenta se nos hacía de noche, asi que el camino de vuelta "fue" sensiblemente más rápido (bajo ningún concepto íbamos a dejar que se nos hiciese de noche en medio de las jungla!!).

Por la noche unas maravillosas King Prawn en un restaurante en la playa. Que gusto cenar al lado del mar!!


Al dia siguiente el buceo fue completamente diferente. El dia anterior habíamos preguntado en otra escuela de buceo (regentada por unos tailandeses) y nos cobraban 2800 Baths (unos 60 euros) por el alquiler de equipo, 2 inmersiones, el snoorkel de Maria, fotos y videos, el ir solo con dos dive master y sobre todo que eran mucho más majos!! Asi que nos fuimos con ellos.


La primera inmersión fue en la isla de Koh Wean. Y ahí es donde nadé al lado de un tiburón leopardo!! Medía alrededor de 3 metros y la verdad es que estaba descansando plácidamente pero bueno... no deja de ser un tiburón!!


La segunda inmersión fue de nuevo en la isla de Koh Mook, pero al lado contrario que el dia anterior, había muchísimos caballitos de mar!!! Super chulo!!


Fue una pena que al dia siguiente no pudiésemos bucear una vez más por culpa de las corrientes...


Y ese día ya no hicimos más... Bueno si, tirarnos en la playa a ver pasar las horas


Ese último día nos despertamos pronto para ver el amanecer... Simplemente teníamos que tirarnos de la cama y caminar 10 pasos. Y el espectáculo merecía la pena.



Al medio dia cogimos el barco hacia la última de las islas de Tailandia... Koh Lipe.

Ko Phi Phi

domingo, 14 de febrero de 2010

La mañana del 7 de febrero nos levantamos con la sensación de que ahí empezaba el viaje realmente, Sol playa y vacaciones!!

Cogimos un vuelo que en una hora nos llevó a Pukhet la "puerta" a las islas de del suroeste de Tailandia. En el aeropuerto un taxi al muelle y a la 9 de la mañana ya estábamos sentados en el barco que nos llevaría a Phiphi Island, 43Km después desembarcamos, y he de decir que la isla no fue para nada como me la esperaba.

Después de hartarme de leer que la isla se había convertido en una atracción turística perdiendo todo su encanto yo me imaginaba que íbamos a un sitio parecido a Benidorum.

Nada más lejos de la realidad. Muchos turistas mochileros come flores (sin perro ) si, muchos resorts y tiendas SI, pero sin que prácticamente ninguno llegue a las dos alturas. Y sin coches, motos…

Fuimos directos al resort (PP Casita)

y después de darnos un baño y tomar un batido en la piscina, nos fuimos a comer comida tailandesa… Riquisima!!!

Por la tarde playa y coctel tirados en camas tailandesas, viendo el mar… el paraíso!!


Al día siguiente hicimos un tour por las islas de alrededor. Lo primero que visitamos fue una zona en la bahía donde hicimos snorkeling. Había muchos peces y coral. Además el capitán del barco echó comida y claro, se volvieron locos y se juntaron. Era como estar nadando en un banco de peces. Y si cogías algo de comida como por ejemplo un trozo de piña, sentías como los peces mordisqueaban. Muchos se equivocaban y te daban mordisquitos (más bien besitos) en las manos y en los brazos… Increible!!

Después fuimos a Salam Bay, una playa cubierta por un metro de agua con unas vistas increíbles.

También visitamos Monkey Beach, donde aunque no nos acercamos mucho a los monos (debido a una mala experiencia de un excompañero ICEX que estuvo varios meses con un tratamiento anti rabia) si lo suficiente como para ver a un mono morder a un niño. Ahí vimos una de las arenas más finas y blancas que habíamos visto jamás… Era como harina!!

Pero sin lugar a dudas la estrella del viaje fue la visita a Maya Bay (en Ko Phi Phi Ley – la isla pequeña de Phi Phi) donde se encuentra la playa de la película The Beach. Aunque llena de turistas que como nosotros habían ido a hacerse la foto de rigor, la playa tiene un encanto especial, y no decepciona.

A la vuelta tomamos unas cervezas con Javi y Asun una pareja de vascos afincados en Tarifa muy majetes, con los que compartimos viaje. Y antes de dormir compramos los billetes de Ferry de nuestro siguiente destino: Koh Ngai!!

Fin de semana de buceo!!

lunes, 16 de noviembre de 2009

Después de tener que aplazarlo debido a la Gripe A, y mi infección de tobillo, por fin este fin de semana me pude sacar el carnet de Open Water, o buceo en aguas abiertas.

Jueves 12 Noviembre

Cogimos el tren de alta velocidad de las 19h, rumbo a Tainan, donde nos esperaba el que iba a ser nuestro instructor: Greg Anderson. Nos recogió en la estación y nos fuimos a Kenting, en el sur de Taiwán, donde él tiene su “casa-escuela”. Un sitio bastante acogedor, con lo básico: agua caliente, una cama cómoda, tranquilidad, precios más que asequibles… El único inconveniente es que está algo lejos del pueblo, pero se arregla con la scooter que hay en la casa.

Viernes 13 Noviembre

Nos levantamos pronto y a las 8 de la mañana ya estábamos en clase (sólo María y yo). Después de explicarnos teoría y sobre todo equipamiento, nos fuimos a la piscina a la hora de comer. Kenting tiene una piscina especial para buceo, con profundidades de 1, 3, 5 y 10 metros y antes de entrar obviamente ponerse el equipo: 30 kg en la espalda… Simplemente eso, ya hace el resto complicado.

Nos metimos en la piscina e hicimos lo que llaman “the Basics 5” (quitarte el regulador, cambiarte el regulador, compartir aire, limpiar la máscara y quitar la máscara). Al llegar a la última, María que llevaba todo la tarde intentando respirar a gusto, se dio cuenta que el buceo no iba a ser para ella. Además yo estaba muerto de frio y cansado, así que nos volvimos a casa y nos metimos debajo del agua caliente.

Otro par de horas de clase teórica y correcciones de piscina y a cenar. Greg nos llevó a un sitio muy muy bueno llamado Bossa Nova, de comida tailandesa y vietnamita. Después de cenar, y cansadísimos, nos fuimos a dormir.

Sábado 14 Noviembre

A las 8 de la mañana ya estábamos montados en el camión camino a la piscina. Con un poco de lluvia y nuboso, nos volvimos a meter. María lo volvió a intentar, pero pasados 20 minutos, prefirió quedarse haciendo snorkel con botella en la zona de 3 m. A mí me tocó bajar a 5 y a 10, donde vencí sin ningún problema mi gran miedo antes del buceo, el poder compensar la presión de los oídos.

Comimos en un sitio llamado Surf Shark una buena hamburguesa, para coger fuerzas para las inmersiones de la tarde, que ya iban a ser en el mar. Ya acabando se nos juntó Didi, un oficial de la Marina de Taiwán, que iba a hacer las inmersiones con Greg y conmigo. Y sin más a casa a por el equipo y a bucear!!!

La primera inmersión fue en la costa, en una zona llamada Water Outlet. La duración fue de 40 minutos y la profundidad máxima de 11 metros. Tuve que hacer “the Basics 5” varias veces, y después nadamos un poco... Cuando estábamos haciendo la ascensión controlada, me dio un calambre en el gemelo izquierdo, lo que hizo que casi me fuese a la superficie, pero Greg me agarró y tiró de mi hasta que pude estirar un poco y conseguir que pasase el dolor.

La segunda inmersión fue en el mismo sitio. La duración 43 minutos, la profundidad máxima 13,2 m. y la media 9,2 m. Esta vez sólo repetimos algunos ejercicios, y sobre todo practicamos el bucear compartiendo aire. Aquí fue la primera vez que calculé mi consumo de aire, 25 litros/min, cuando la media es 15-20 litros/min.

En las dos inmersiones vimos un montón de peces, coral y cosas muy chulas, pero tengo que reconocer que yo iba más atento a Greg por si me hacía alguna seña y a mantenerme estable que al paisaje. La entrada y la salida era por el mismo sitio, pero lo peor sin duda era la salida. En la entrada tenías que caminar unos 100 metros por roca, con un traje de neopreno, y 30 kg de material en tu espalda. Pero es que a la salida, aunque llevábamos menos peso, por el aire que habías consumido, yo iba completamente exhausto, obviamente empapado y con dolor de cabeza y un leve mareo por la descompresión. Vamos, una fiesta.

Después de las bajadas, a casa, ducha, un poco de clases teóricas, examen y a cenar. Esta vez al Smokey´s Joes. Un muy buen sitio de comida Tex-Mex. Y sin poder hacer nada más a las 10 estaba durmiendo como un angelito.

Domingo 15 Noviembre

Nos levantamos a las 8 (después de haber dormido 10 horas!!) y nos preparamos para las que sería las últimas dos inmersiones. Estas ya “de diversión”.

Tengo que reconocer que la primera fue la peor de las 4. Buceamos en un sitio llamado Pill-Box, durante 48 minutos, con una profundidad máxima de 20,6 m. y una media de 9,4 m. La entrada fue un auténtico infierno, otra vez rocas, esta vez más puntiagudas que el dia anterior. Además no me sentí cómodo respirando desde el principio. Salí completamente cansado, con dolor de cabeza lo que hizo que me resbalara un par de veces. Y para rematarlo, durante la inmersión me metí por un mini túnel para hacer esta foto:

Y esa “planta-coral” marrón que aparece a la derecha de la foto se quedó literalmente anclada a mis dedos. Por más que intentaba quitármelo no podía, hasta que raspé contra mi traje y la muy pu@&$ se soltó. El problema es que yo en el agua me veía mis dedos blancos, pero donde había estado la planta veía manchas negras (que luego resultaron ser heridas sangrantes). Claro, entre el fin de semana de avisos de que los peces no hacen nada, pero hay cosas venenosas y mucho ahí abajo, y que estaba a 15 metros de profundidad, en ese momento lo único que pensaba era: “Muy bien David, vas a morir envenenado por un trozo de coral en tu primera inmersión libre”. Afortunadamente al llegar arriba Greg me confirmó que no era venenoso pero que iban a tardar un par de días en cicatrizar las pequeñas heridas que tenía.

Después de la hora de rigor para descomprimir, nos fuimos a la que sería la 4ª inmersión y sin lugar a dudas la mejor.

El sitio elegido: Cemetery. La duración 53 minutos, a una profundidad máxima de 16,5 metros y media de 9. La entrada a pesar de que era en roca fue mucho mejor, esta vez hice por fin lo que debía haber hecho desde el principio: relajarme y disfrutar. La respiración fue muchísimo mejor, vi un montón de cosas, jugamos, nos hicimos fotos, controlé mi estabilidad muchísimo mejor que antes y a pesar de todo eso, mi consumo de aire bajó a 18 litros/minuto, es decir, dentro de la media.

Salí cansado, pero sin un mínimo rastro de dolor de cabeza. Y por fin controlé mi estabilidad durante el ascenso. Vimos un pulpo metido en la roca, y varias langostas… La verdad es que solo por esa hora debajo del agua, mereció todo el esfuerzo anterior.

Creo que la cara de Didi y mía lo dice todo:

Ducha, limpieza de material, comida en el Surf Shark, y vuelta a Taipei via Kaohsiung, hasta (espero) el mes que viene…

Viaje a Macau

viernes, 11 de septiembre de 2009

Tenía pendiente desde Semana Santa y la visita de mis padres, hacer un post sobre Macao. Y aprovechando esta semana de convalecencia he decidido ponerme manos a la obra.


Macao es una región administrativa de China con privilegios especiales, al igual que Hong Kong. Y el mayor privilegio de este pequeño territorio de tan sólo 30 Kilómetros cuadrados, es ser el único lugar de China en el que se permite el juego. La conclusión es clara: chinos + juego = ríete tú de Las Vegas.


Pero no sólo eso... Hasta el año 1999, Macao fue una colonia portuguesa. Así, se mantiene el sistema judicial portugués, el portugués como idioma oficial (aunque apenas hablado) junto al chino y la moneda que es... la PATACA!!!

Al estar a 70 Km de Hong Kong, su visita es a mi modo de ver prácticamente obligada, sobre todo si nunca has estado en Las Vegas. Vamos a ello.


El ferry sale tanto desde Tsim Sha Tsui en Kowloon como desde Central en Hong Kong. Hay barcos aproximadamente cada 15 minutos desde las 7 de la mañana hasta las 12 de la noche y los billetes cuestan sobre 12 euros trayecto.



Nosotros cogimos uno de los primeros barcos de la mañana, y apenas 45 minutos después ya estábamos en Macao.


Al llegar a la terminal, y una vez pasado control de visados, contratamos a una guía para que nos llevase a hacer un tour por la ciudad, viendo los monumentos más importantes.

La primera visita fue a la estatua a Kun Lam, la diosa de la misericordia también conocida como "Pou Chai Sim Yun".



Continuamos después a la torre más alta de Macao. La Macau Tower, de 338 metros, y desde donde (a una altura de 233 metros) puedes realizar el salto -puenting más alto del mundo...


Conocimos a un señor de unos 70 años que era la 3ª vez que se tiraba... en el día!!! Y eso que el salto cuesta unos ciento y pico euros. Me prometí a mi mismo que encontraría un fin de semana para volver a tirarme... todavía sigo buscándolo ;-)



Seguimos al templo de A-Ma, uno de los templos budistas más antiguos de Macau, construido en 1488 para honrar a la deidad Matsu. Así, cuentan las leyendas que cuando los pescadores portugueses arribaron las costas enfrente del templo, preguntaron su nombre. Y los nativos contestaron "A-Ma-Gao" (Bahía de A-Ma), de ahí Amagao-Magao-Macao, dando nombre a toda la isla.


De todos modos, aunque hasta el año 1999 hayan sido colonia portuguesa, se han habituado rápido a las costumbres asiáticas. Y para muestra, el uso de bambú para los andamios de los rascacielos o ese salón de actos improvisado con luz y ventiladores pero realizado de... bambú!!!


De camino al centro hicimos una parada para ver parte de la otra cara que le da fama a Macao: la grandeza de los casinos. Concretamente paramos en el Hotel Grand Emperor en cuya puerta hay dos guardias que realizan el cambio de guardia como los mismísimos centinelas de Buckingham Palace y donde, para pasar al hall, hay que pisar sobre 88 lingotes de oro traídos expresamente de Suiza.


Después de esa pausa, volvimos a la "cultura" y acabamos nuestro paseo guiado en pleno centro histórico de Macao, que si no lo he comentado anteriormente, es considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 2005.

Y concretamente en la Fortaleza do Monte, un antiguo complejo militar de 1638 ubicado en el pico más alto de la península de Macau que protegía la frontera entre China y Macao.




De ahí bajamos a ver la iglesia católica más antigua de China, la Iglesia de San Pablo, de la que sólo se conserva su fachada principal debido a un incendio que la devastó en 1835.


Y ya metidos en pleno centro histórico callejeamos a través de edificios como La Santa Casa da Misericordia, el edificio de Correos, la Iglesia de Santo Domingo o el edificio del Senado.


Y después de comer croquetas, jamón, chorizos al vino y otros manjares que por desgracia tenemos privados en Taipei, nos fuimos a disfrutar de la otra cara de Macao... los casinos!!! Cruzando a Ponte da Amizade, llegamos a la isla de Taipa, donde está el casino The Venetian: el hotel más grande de Asia, el tercer edificio más grande del mundo y (cuando yo fui) el casino más grande del mundo (aunque ahora ha pasado a ser el segundo).


Pero la razón de ir hasta allí tenía un nombre: Zaia, el espectáculo que el Circo del Sol lleva representando en el casino desde que este abrió.



Después de disfrutar como enanos de la hora y media de espectáculo (cóctel y regalos incluídos), y previo paso por la ruleta para perder (no sin ciertas esperanzas) 100 €, paseamos un rato largo por el hotel y por la zona que reproduce los canales de Venecia... algo realmente increíble!!



Y así hicimos tiempo para la última parada del viaje... la cena en la Pousada de Sao Tiago. El restaurante La Paloma de La Pousada de Sao Tiago es un restaurante que mezcla comida española y macaense en una fortaleza del siglo XVII. La comida exquisita, y el trato que nos dieron espectacular. Un sitio altamente recomendable.


Y el día ya no dió para más... Cogimos uno de los últimos barcos y nos volvimos a Hong Kong, con la sensación de que difícilmente un día se puede aprovechar mejor.